domingo, 5 de marzo de 2017

RELATOS: Un mar de recuerdos - Parte IV (Historia Atheriel)

❁ Capítulo VII - El cebo ❁
Tras aquel año, terminaron las clases pagadas por la familia de Lariel, y supuestamente también mi aprendizaje.

Pero yo no quería abandonarlos tan pronto, no cuando por fin había descubierto mi vocación, o eso creía.


Fue uno de los maestros de la Academia el que me animó a continuar los estudios al terminar aquel año. El problema es que no tenía medios para poder pagar mis clases, al menos no sin tener que contar con mi familia, pues ellos controlaban todos mis gastos. Y no sabía qué hacer para poder conseguir el dinero sin que me descubriesen.

Así que acudí a lo más rastrero que había hecho en mi vida: el latrocinio de los bienes familiares para poder pagar mis clases.

Al principio fueron alhajas olvidadas entre los muchos baúles y cajones de nuestra mansión, más tarde recuerdos de nuestros numerosos familiares muertos, y así hasta que finalmente mi hermano mayor Atherian me pilló con las manos en la masa.

Realmente no sé que excusa puse aquel día para salir del embrollo en el que me había metido, pero mi hermano, que no era tonto (uno de los muchos problemas de tener una familia plagada de magos es que son difíciles de engañar con excusas), empezó a sospechar y controlarme entre las sombras, enviando a uno de mis primos a seguirme.

Neldor, el hijo menor de mi tío Ashdrad y el único que no había tomado el camino de la magia.
Él prefería servirse de la alquimia para envenenar a sus víctimas e imbuir sus crueles dagas con ponzoña, y tenía una fijación especial por los explosivos (como ves no hay ninguno cuerdo entre los míos).

Era sólo unos años mayor que yo, pero éramos muy distintos y nunca estuvimos muy unidos. Aunque yo sabía que él sentía un cariño por mí que yo no compartía.

 Neldor era muy bueno en el arte del sigilo, y con mucho gusto se pasaba las horas vigilándome atentamente mientras yo actuaba creyendo que mi hermano no sabía nada y lo atraía día tras día ante las puertas de la academia, haciéndome pasar por otra persona e incluso charlando, muy de vez en cuando, con otros alumnos en la puerta de entrada. Como una alumna más.

Hasta que un día, en mi camino de vuelta a casa por el bosque, me abordó entre los árboles y me obligó a confesar la verdad.

¿Sabes lo que dirán tus padres si se enteran de esto? ¿Qué crees que te hará mi padre si descubre que has robado los bienes de la familia para aprender magia pagana?  pues así la llamaban ellos.

No se lo digas Neldor, te lo ruego…haz como si no me hubiese visto y deja que siga acudiendo a la Academia le rogué.

¿Y porque debería hacerlo?— preguntó él, divertido al verme sometida a él.

Porque si no me volveré loca, como…— no terminé la frase al ver la fiereza de su mirada.

Adelante…dilo primita…— me retó.

Pero yo guardé silencio.

¿Loca como nosotros? ¿Me crees loco, Atheriel?— clavó sus penetrantes ojos grises en los míos—. ¿Te crees acaso mejor que nosotros?
N-no…

Mientes entonces sonrió, y tomo mi barbilla entre sus manosy yo mentiré por ti si me prometes hacer lo que yo te diga.

¿Y qué quieres que haga?pregunté temiendo el rumbo que tomaban sus pensamientos al ver sus ojos recorrer mi cuerpo con descaro.

Ya lo sabes contestó acercándose peligrosamente a mis labios para susurrarme tan cerca que podía sentir su aliento en mi boca—. Me has visto observarte mientras te bañas, y sabes que te deseo.

Pero yo a ti no  contesté con frialdad.

Eso a mi no me importa…tu no deseas a nadie sentenció—.  Estás hecha de piedra y te burlas de los sentimientos que despiertas en los pocos idiotas que se dignan a acercarse a ti con indiferencia. Dicen que eres una frígida ¿sabes? se mofó.

No me importa lo que piensen.

Entonces tampoco te importará lo que piensen porque te tires a tu primo soltó de pronto con brusquedad, acercándose a mi cuerpo hasta que pude sentirlo pegado entre mis piernas.

Estás muy equivocado si crees que me voy a convertir en tu ramera por tu silencio dije, y me aparté de él sin dignarme a mirarle.

Te aseguro que el castigo de mi padre será cien veces mayor que abrirte por primera vez de piernas para un elfo, y quien sabe, puede que hasta descubras una nueva vocación…insinuó.

 Perdono tu indecencia porque eres parte de mi sangre contesté con serenidad—. pero espero que esta sea la última vez que me faltes el respeto de esta forma.

Y comencé a caminar en dirección a mi casa, deseando echar a correr para alejarme del peligro de su lujuria, pero manteniendo mi dignidad para no demostrar mi miedo hacia él.

¡Ni se te ocurra darme la espalda, Atheriel! me advirtió, pero yo no le hice ningún caso, y entonces agregó—.¡Una semana te doy para que pienses en mi oferta! ¡Si no lo haces hablaré!

❁ Capítulo VIII - Una difícil decisión ❁

No hubo mucho que pensar. Cuando llegué a casa pensé en las posibilidades que tenía, y dejar que mi primo me mancillase por su silencio no era una opción. Así que recogí mis pocas pertenencias y abandoné mi hogar antes del alba, dejando una sincera carta a mis padres confesándoles yo misma la verdad, y prometiéndoles que algún día volvería tras haber ganado de forma honrada el dinero que les robé, o al menos el peso en oro de las joyas que sustraje para pagar mis estudios.

Fue una decisión difícil de tomar, ya que aparte de abandonar a mi familia suponía dejar atrás mi aprendizaje, pero la vida de los elfos es muy larga y pensé que tarde o temprano, cuando el ánimo de mi primo se hubiese calmado y encontrase una esposa colmase sus instintos más básicos, volvería a retomarlos y mi familia me perdonaría por lo que había hecho.

Así que partí envuelta en túnicas de viaje y con un fardo cargado con mi libro de notas, un par de tomos viejos que heredé de mi abuelo sobre botánica y alquimia, algunas mudas y raciones suficientes para un par de semanas junto con unas cuantas hierbas aromáticas y utensilios para mi higiene personal. Y dejé atrás mi casa y la capital, viajando hacia el sur y después hacia el oeste a través del bosque hasta llegar a una pequeña avanzada de forestales situada sobre colinas, que servía a veces como refugio para los viajeros que pasasen por el lugar.

Allí permanecí durante unos meses haciéndome pasar por una estudiosa de la flora de la zona, temiendo que en cualquier momento apareciese mi primo Neldor y me llevase a rastras con él. Pero si realmente me buscó nunca tuve conocimiento de ello, ya que el tiempo pasó y no tuve noticias suyas, ni de ningún miembro de mi familia.


Y yo me instalé cómodamente en aquel bonito campamento de Altos Elfos rodeado de fauna y hierbas tales como la hojaplata, los cardos de sangre y las raíces de tierra, descubriendo poco a poco la tranquilidad que me proporcionaban mis paseos por el bosque para recoger hierbas, y en la que antes no había reparado por culpa de la comodidad de vivir en un hogar donde nunca faltaban materiales tan básicos como aquellos.



Créditos:

(Las imágenes utilizadas en mis relatos pertenecen a sus respectivos autores y no son de mi propiedad, si encuentro la página del autor publicaré en cada entrada a quien pertenece así como los enlaces a sus páginas, aunque no siempre encuentro el origen de estas) 

- Go Away de wingedgenesis5 (su página de deviantart parece que ya no existe)

3 comentarios:

  1. Me alegra mucho que haya tenido el valor y la convicción de no dejarse tentar por la propuesta de su primo.
    Irse ha sido lo mejor que pudo haber hecho.
    Besos

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    1. Si, es una mujer difícil de tentar en ese sentido, y con convicciones muy firmes ^_^

      ¡Un abrazo, guapa!

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