martes, 21 de febrero de 2017

Mitología de Édora: El mito de la creación de Édora y sus dioses (Parte I)

I. El temor del dios desconocido.


Los habitantes de Édora achacan la creación de su mundo y criaturas a los dioses principales, Dhalaria, diosa Madre y su esposo Vaehnar, dios Padre, así como a sus hijos; pero la realidad es que el mundo de Édora fue concebido gracias a un dios prácticamente desconocido, al que incluso los mortales desdeñaron hace siglos por su infantil comportamiento, y que hoy en día ha sido prácticamente olvidado hasta por sus propias creaciones.


Lo llaman el dios niño, o el Infante, pero su edad se remonta más allá de los tiempos, y su sabiduría y poder no tienen límites, pues antes que ningún otro fue consciente de sus propias debilidades, y supo valerse de ellas para crear vida y fortalecerse.

El Infante no fue engendrado por ninguna otra deidad, sino que cobró vida por sí mismo, surgiendo a través de un vasto vacío que se extendía en un mar infinito donde no existía nada ni nadie que pudiese llenar sus faltas.

El dios, al verse sólo, no tardó en sentir miedo hacia esa insondable oscuridad que le envolvía, creando con su propio temor lo que hoy en día se conoce como Pesadilla, y de donde surgieron todo tipo de criaturas y entes que se dedicaban a atemorizar y acosar a su propio hacedor, hostigándole e incitándole a crear más seres como ellos.

El Infante, al comprobar que sus pesadillas se convertían en realidad, comenzó a ser consciente de su propio poder, y de su temor comenzó a brotar el deseo de poder para vencerlo, dando a luz a sus propios sueños y fantasías, que le ayudaron a desterrar el miedo al abismo más profundo de su subconsciente.

II. Los primeros nacidos y la creación de Édora.


De su necesidad de protección surgieron los primeros dioses: la diosa Dhalaria y el dios Vaehnar, que como padres cuidaron de él y comenzaron a llenar el vacío que les rodeaba para que su amado hacedor no volviese a tener miedo.

Así se creó el mundo de Édora, y juraron cuidar de él y llenarlo de belleza para que el dios niño se sintiese a salvo y dejase de temer a sus pesadillas.

Dhalaria creó el sol, dotando de luz cada rincón sombrío de Édora para que el día llenase de fuerza y valor al pequeño. Y Vaehnar, como padre protector, se encargó de velar por él durante la noche, otorgándole la luna y las estrellas para que guardasen sus sueños.

Tanto amaban a su creador, que de su amor nacieron la diosa de la vida, Nimiel, y el dios de la justicia Adegion, que a su vez ayudaron a sus padres a modelar el mundo para su señor.

Nimiel comenzó a llenar la árida tierra de sus padres con árboles, ríos y criaturas tan bellas que a todas puso nombre y les otorgó un pedacito de tierra para que la poblasen y se multiplicasen dotando de vida el mundo de Édora. Y Adegion se encargó de vigilarlos y se aseguró de ofrecerles el instinto y la consciencia necesaria para que pudiesen vivir en armonía entre ellos, supliendo el desorden que su hermana provocaba con su ansia de creación y el intenso amor hacia todas sus criaturas. Así, Adegion dictaminó las leyes que hicieron que el equilibrio entre los seres se mantuviese y las creaciones de su hermana no se descontrolasen.

El Infante, maravillado con la creación de sus propios hijos, y deseoso de poder vivir en aquel mundo que habían creado para él, decidió tomar forma terrenal y desentenderse de sus preocupaciones.

Y como un niño siempre alegre y travieso, se dedicó a pasear y jugar con las criaturas que poblaban Édora durante siglos y siglos bajo la atenta mirada de los demás dioses.

III. Un mundo lleno de vida para divertirse.

Pero, con el tiempo, el mundo de Édora comenzó a volverse monótono y demasiado inflexible para el Infante.

Adegion era un dios recto que se dedicaba a controlar cada criatura para evitar que el caos se extendiese, Y Vaehnar y Dhalaria, demasiado sobreprotectores, siempre se las apañaban para alejarle de todo aquello que podía suponer algún peligro para él. Nimiel era la única que parecía entenderlo, pues gozaba de un carácter más infantil, y siempre creaba nuevos seres para divertirle y hacerle feliz, pero era obediente y amaba a su hermano y a sus padres, y al final siempre terminaba dejándose guiar por sus consejos.

De modo que el Infante no tardó en sentirse demasiado hastiado tras siglos de juego en un mundo que no llegaba a llenarle del todo ni le aportaba la diversión que necesitaba.

Y de sus caprichos y su deseo de novedades surgió una nueva diosa, hermana de Dhalaria y Vaehnar, y tan poderosa como ellos. A la que llamó Alysha.

La diosa Alysha, tan cambiante y voluble como el humor del Infante, comenzó a tejer sus propios hilos, jugando con el destino de aquellos seres creados por los demás dioses, moldeando a su gusto sus propias criaturas y atrayéndoles por caminos inciertos que siempre sorprendían a los demás.

Era tan desobediente, pero proporcionó tanta diversión y risas al pequeño dios que, Vaehnar, tentado por el carácter impredecible e influyente de la diosa, no tardó en caer preso de su encanto, dejándose seducir por ella en uno de sus intentos por doblegar su impetuoso carácter.

De su fugaz unión con Alysha nació el dios Ygnur, un dios nacido de la pasión, que rápido se convirtió en un amante de los placeres que la vida en Édora le proporcionaba.

Dhalaria, encantada de poder compartir con una nueva hermana las responsabilidades con las que Vaehnar y él cargaban hasta el momento, ofreció su propia bendición en su alumbramiento, otorgándole a Ygnur parte de su fuerza y su luz como obsequio.

De este modo, Ygnur pasó a representar un elemento hasta el momento desconocido, el fuego, y se dedicó a llenar con su fervor y calor el corazón de las criaturas creadas por su hermana Nimiel.



Créditos:

(Las imágenes utilizadas en mis relatos pertenecen a sus respectivos autores y no son de mi propiedad, si encuentro la página del autor publicaré en cada entrada a quien pertenece así como los enlaces a sus páginas, aunque no siempre encuentro el origen de estas) 



2 comentarios:

  1. Muy interesante conocer los origenes de Edora. Muy bonita la historia

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    1. ¡Gracias Nefertari! Me alegra que te esté gustando, da algunos datos más sobre detalles que seguro que te suenan del blog ^^ ¡un abrazo!

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